Entre Tiñendo el Alba 3

Una última vez estoy buscando razones para celebrar la llegada del astro regidor, salgo en dirección al consejo ofrecido por mi amigo en refugio. Subo a caballo, perdón, en automóvil al límite donde es permitido, y sigo a pie cargando mi hamaca lista para instalarla con un par de puñado de carrizos en ambos extremos para hacer freno a la fuerza de gravedad y sostenerme en las ramas entretejido.

Aviento el primer puñado en el árbol que me ofreció asilo, no encontré ningun otro, asi que atore el otro puñado de carrizos ahi mismo. Logré una especie de columpio colgante que me permitió no dormir, pero mejor aún, descansar atento a las palabras que compartiría en el acto seguido.

Hermosas fueron esas palabras que ahora sé pronunciar. Las pruebas son suficientes para demostrarme que nutrir a la vida en acción, es preparar un exquisito sazón para ser saborearado en armonía plena, sea en el alba, sea en el crepúsculo, sea cuando sea, pero siendo así. No es un dónde ni un quien, es un cuando. Y tu, igual que yo, nos escogemos un tiempo.

¿Cuándo será?

Lo importante es ser humanos hasta que seamos capaces de observar, tras razón, a dios transformarse al amor.


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