De Cuando Llovió Café En El Campo

Para acompañar la lectura

(respuesta a La taza de azul café)

Sé bien, Beto, que a veces es trabajoso recordar, me refiero especificamente a aquella taza que no está seguro si era azul o azul era el café. Sin embargo, querido amigo, quiero sugerirte un ejercicio. Sé consciente del auténtico significado de recordar, y deja pasar cualquier memoria, por borrosa que sea por la puerta de tu corazón y verás cómo se recrea el momento.

Yo me acuerdo bien, que aquella taza era de azul café. El líquido era más bien posible de describir así, aunque según mi percepción había notas de cacao en su aroma. Quizá ahí está la magia del mismo, cada uno degusta en él lo que necesita para poder quizá, traer al lugar donde estamos alguna añoranza y un paliativo.

Sin desviarme tanto del tema, quería ayudarte a reconstruir aquel momento de la taza de café azul ¿o azul café?  Empiezo a dudar también… lo único por lo que estoy seguro que era bebible es porque me acuerdo de la vez en que se le perdió a aquel poeta un unicornio azul. Fue triste, un largo tiempo se escuchó como le cantaba con una gran pena. Ví a aquella criatura que pasaba volando en dirección a la ciudad. Dejaba una estela en el azul del cielo e investigando, he encontrado que los unicornios liberan un compuesto cuando están preocupados o perdidos, que igual que la cafeína los mantiene despiertos y con energía. Teorizando un poco, concluyo que esta sustancia y el H2O en forma de gas de las nubes produjeron el azul café. Fue entonces que llovió y se llenaría la taza que habrías olvidado al exterior en tu rincón bohemio.

Con esto quiero decirte que no estamos tan locos, o tal vez sí, pero no tan solos. Más bien solamente nuestra sensibilidad nos permite ver y compartir realidades con otros locos poetas que como nosotros mantienen despierto el liberador sentido de la imaginación.

Ojalá que llueva café en el campo, alguna otra vez.


Comments

2 responses to “De Cuando Llovió Café En El Campo”

  1. Alberto Fernando Morales Gálvez Avatar
    Alberto Fernando Morales Gálvez

    En efecto… me dejas sin palabras.

    Muchas gracias pablini por la respuesta.

    1. Nombre, Betini. Gracias a ti por el azul de la taza de café blanco pero negro de tan concentrado.

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