El Presente del Abuelo


A José Carlos.

Una tarde de verano, despertó el abuelo a las cuatro de la tarde, se escuchaba en la terraza, un estruendoso festejo evitando prolongar su larga siesta. Estaban en la piscina unos de sus nietos e hijos con algunas de sus amistades llenando con agua de una pipa, por fin, la alberca que ansiaron usar durante doce años, después de una etapa difícil en sus presentes de otro tiempo.

Haría unos presentes, cuando Sáne estaba en la infancia, que vivió por vez primera la felicidad autentica de gozar en familia las sencillas y maravillosas alegrías ofrecidas en la vida. Despedía al mar junto a sus hermanos y padres al termino de toda vacación, usualmente aprovechada en su segundo hogar, muy cerca de donde solía creer había permanente culto a la navidad. Un lugar llamado Melaca. Y sí, él sentía su casa ahí también, lo tenía como un presente, tal como el espacio en el que podía refugiarse en su tierra natal, donde lo cobijaba el sonido de su queridísima madre, aun en aparente ausencia.

Pasados todos los presentes requeridos para poder, Sané, verse convertido en un adulto, fue cuando enfrentó el más doloroso y desafiante evento de aquel entonces. Su corazón se detuvo. Sin embargo, pudo percatarse de la metamorfosis derivada.
Empezó a sentir como sus manos se endurecían sin tensarse, y crecían hasta por lo menos medio cuerpo fuera de sí. Al mismo tiempo se abría camino bajo sus pies la parte inferior de su ser, convirtiéndose en una especie de raíz inteligente capaz de encontrar su camino y ofrecer estabilidad al tronco que rápidamente ensanchaba. De pronto tuvo una completa paz. Visualizó como serian sus frutos ahora que era un árbol, quizá un poco amargos y llenos de energía pura. Escuchó también, como cantarían los pájaros que revolotearan cerca de él. Y soñó él presente en el que harían, una amorosa pareja, un nido lleno de crías en su nuevo ropaje de corteza.

El ultimo de los presentes posibles de relatar en este preciso presente, es donde Sané se encontró con el abuelo. Fue una noche oscura, se aventuraba por sinuosos caminos explorando nuevas maneras de reconectar su presente. Vivió intensamente una densa, tormentosa, apabullante y repugnante oleada de perturbaciones. Llegó el abuelo y todo fue silencio y quietud. Soltó sus miedos, subió con el abuelo acompañado del nuevo latir de su corazón y prosiguieron a dar un paseo por la infinidad de variaciones y combinaciones entre cada ángulo y cada perspectiva naciendo en un nuevo mundo. Una vez llenos de chorros de esperanza, gratitud, plenitud y armonía, llegado el momento oportuno, hicieron intercambio de presentes.


Comments

2 responses to “El Presente del Abuelo”

  1. Tienes una hermosa forma de redactar, te sumerges y haces tuya la historia mientras la lees

    1. 💓
      🤲🏼
      🐸

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