En este incierto saber, sobre el perecer,
Trato de comprender, que habrá por haber,
Entre un minuto y otro, escapa de un poro,
La posibilidad de encontrarle, para preguntarle:

“Al ver esa nube al fondo, en el horizonte crepuscular,
Aquella de un tono como el de tu piel,
Suelo pensar,
¿Es allí la salida a lo eterno… dónde tus hermosos ojos permanecen para poder verlos?”

Tengo que creer que asi es,
Mi más sentido querer, me hacer ver,
Todo lo que ahí hay,
Traspasa los límites del conocer.

Sólo lo que se fue,
Por el poro aquel,
Y recorrió la espiral,
Hasta el final,

Palpar… a la ver-dad.


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